Podría decirse que la Fundación Cristo Vive comenzó a gestarse hace
treinta años, cuando la Hermana Karoline Mayer llegó desde Alemania a
Chile, en su primer envío como misionera. Viviendo entre los pobres y trabajando por
ellos junto a otros religiosos y laicos, muy pronto comenzó a sentir la urgencia de
mejorar las condiciones de vida de los pobladores. No pensó en fundar una
institución. Sin embargo, las penurias de la crisis de los años 1975-76 y la
necesidad de dar sustentación jurídica a los servicios que surgían para atender esta
apremiante situación, la llevaron a concebir la Fundación Missio, la cual
presidida por Monseñor Jorge Hourton, fue creada como institución de la Iglesia
Católica de Santiago en 1977.
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Bajo este
alero, y en estrecha cooperación con las organizaciones poblacionales, surgieron salas
cuna, parvularios, hogares para niños y policlínicos; programas de promoción y
apoyo a organizaciones comunitarias, como también programas de formación y capacitación
para mujeres, jóvenes y cesantes. Incluso se construyó la población Villa
Mercedes, en Renca, para dar solución de vivienda a 174 familias sin casa.
Con el advenimiento del gobierno democrático que abría
nuevas oportunidades de desarrollo social, la Hermana Karoline y sus colaboradores deciden
constituir una nueva institución. Así, a mediados de 1990, nace la Fundación
Cristo Vive como un organismo de la sociedad civil, ecuménico y sin fines de lucro,
constituido según las normas del derecho privado chileno. |